Cuando Steve Jobs mostró al mundo en enero de 2007 el primer modelo del iPhone algo cambió en el sector de la tecnología. Tras meses de rumores y secretismo apareció un terminal que redefinió el concepto de telefonía. Ya existían teléfonos con pantalla táctil, pero este dispositivo ofrecía un importante salto cualitativo, que han seguido a posteriori numerosos fabricantes.
Entonces, las primeras reacciones fueron de escepticismo e, incluso, de decepción. Usuarios se quejaron de que Apple no revolucionaba nada con su último dispositivo. Craso error. Meses después se palpó que en las tiendas fue un verdadero éxito. Pero no solo eso, propició el nacimiento de un cambio que ha afectado a los hábitos de vida de millones de personas.
Aquel primer iPhone tenía una pantalla de 3,5 pulgadas, algo que entonces era visto como enorme, brillante e, incluso, algo excesiva, pero con la perspectiva que otorga el tiempo podríamos decir que. hoy en día, es algo pequeña. Entonces la era de los «phablets» no se habían ni percibido en la cabeza de los desarrolladores.
El dispositivo tenía una carcasa metálica, algo que muchos usuarios aún echan de menos. Ese primer iPhone disponía de altavoz y auricular, además de un micrófono y tenía una útil cámara de 2 megapíxeles. Sí, los actuales gama alta de los principales fabricantes como Samsung montan cámaras de 13 megapíxeles.
El dispositivo no tenía conexión 3G y, por supuesto, ni App Store. En su interior, aunque revolucionario, se puede apreciar cómo han cambiado los «smartphones» en los últimos años. Disponía de un procesador de un núcleo a 412 MHz con 128 Mb de memoria RAM. La resolución resultaría ahora algo pobre: 320 x 480 ppi (píxeles por pulgada).
l primer modelo de iPhone llegó en junio de ese año al mercado de Estados Unidos y se fue incorporando progresivamente en otros mercados. Costaba 499 dólares en el modelo de 4 Gb de almacenamiento y 599 en el de 8 Gb.

